Instituto Thomas Falkner sj

Universidad Católica de Córdoba

Boletín de Espiritualidad Nr. 5 — 1969

El Principio y Fundamento a la luz de la Populorum Progressio

Por Oscar Calvo sj

Plan de Dios

Populorum Progressio Principio y Fundamento
1. Aspiración de los hombres: desarrollo integral (nr. 14-17):
"Promover a todos los hombres y a todo el hombre. Cada hombre está llamado a desarrollarse... y... todos los hombres están llamados al desarrollo pleno..."
"El hombre es creado para".
2. Escala de valores: sus ambivalencias (nr. 18-19):
"El crecimiento es ambivalente... puede encerrar en una prisión, si se convierte en el bien supremo que impide mirar más allá".
"las otras cosas, para que ayuden al hombre en la prosecución de su fin. Luego, tanto cuanto..."
(discernimiento).
3. El amor (el magis), como actitud impulsora (nr. 20-21):
"Para el desarrollo hacen falta técnicos... pero más todavía, pensadores de reflexión profunda... que asumed los valores superiores del amor, oración, amistad..."
"Así se realizará el verdadero desarrollo personal y comunitario: paso de condiciones de vida menos humanas a más humanas"...
"es menester hacernos indiferentes a las cosas (valores ...)., deseando y eligiendo lo que más conduce para el fin.

Nota: la indiferencia equivale al "amor a Dios y al prójimo": único criterio y actitud-base para elegir...

Comentarios a los Nr. 14-21 (visión xna. del desarrollo) de P. Progressio

1. Aspiración de los hombres: desarrollarse íntegramente (nr. 14-17)

El sentido de la vida es llevar a su pleno desarrollo todas las aspiraciones y valores humanos, en el plano efectivo y operacional. Y ello, en cada hombre y en todos los pueblos: desarrollo personal y comunitario. Es un proceso de hominización.

Actitud de apertura: No rechazar a priori ningún valor.

2. Escala de valores: sus ambivalencias (nr. 18-19)

Pero vivimos, no en la primera creación (Adán antes del pecado), sino en una Nueva Creación, gracias a Cristo (2 Corintios 5,17 ss).

Tal Nueva Creación fue prometida ya a Adán-Eva enseguida después del pecado (Génesis 3,15). Fue comenzada por Cristo, con su Muerte-Resurrección-Ascensión. Por último, fue abierta a nosotros en el Bautismo ("ya somos hijos de Dios"). Por tal Nueva Creación se consumará definitivamente con la Segunda Venida de Cristo, al fin de los tiempos: Resurrección-Ascensión en cuerpo-alma de cada hombre y de todos los hombres (Cuerpo Místico de Cristo).

Entonces, nuestra situación no es como la de Adán antes de pecar, cuando todas las cosas y valores eran buenos para él. Para nosotros, son ambivalentes, pues en la creación pesa aún el lastre del pecado, de las maldiciones del paraíso: la condena de Génesis 3,16... afecta a los culpables en sus actividades esenciales: a la mujer, como madre y esposa; al hombre, como trabajador. Además, se añade la muerte (v. 19) y la pérdida de la familiaridad divina (v. 23).

Por lo tanto, el desarrollo integral —personal y comunitario— lo iremos haciendo con tensiones, dolor, tanteos, debido a la ambivalencia de los valores y al posible disloque. De una actitud de amor-generosidad, podemos deslizarnos a otra de egoísmo y avaricia: del espíritu de progreso a un espíritu de destrucción (por ejemplo: la ambivalencia del poder atómico).

En último término, la ambivalencia y el disloque se dan en cada uno de nosotros, en cada grupo humano: división-desgarrón entre aspiraciones y realizaciones. Vivir en cristiano significa un riesgo en cada opción de nuestra libertad: junto con la seguridad de estar ya salvados, estamos tensionados hacia la Segunda Venida:

"La creación entera gime hasta el presente...; y también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos... anhelando el rescate de nuestro cuerpo... Porque estamos salvados, pero en esperanza..." (Romanos 8,22 ss.)

Actitud de discernimiento: al elegir-discernir los valores que construyen en nosotros y en los demás ese "nuevo cielo y nueva tierra", colaboramos con un comienzo (nueva creación, Cuerpo Místico que crece a través de la Historia). Comienzo que sólo será consumado definitivamente al fin de los tiempos.

3. El amor, como actitud impulsora (nr. 20-21)

Como Dios nos amó primero, tomemos la actitud de "amar a Dios sobre todas las cosas y valores", "y al prójimo como a nosotros mismos... amándonos mutuamente como Cristo nos amó"... (Primacía del Bien Común).

Actitud de amor a Dios-prójimo: es el criterio sumo para elegir un valor, para afrontar un acontecimiento (tal progreso, tal enfermedad...). Supone una gran disponibilidad frente a Dios y al prójimo: así, todos los valores y acontecimientos se proyectan en trascendencia...

El don de la Caridad infundido en el Bautismo (y que debemos revitalizar), tiene sus exigencias:

La justicia es inseparable de la caridad.